bodegón llaveros

ARENA, CUMBRES, MAREA, PICÓN, SALITRE y VOLCÁN, desde las Islas Canarias para ti

16 octubre, 2017

Seis palabras que son más que palabras. Música celestial para quienes hemos tenido la suerte de crecer y vivir en Canarias, en estas islas volcánicas bañadas por las transparentes aguas del Atlántico. Palabras y significados que nos acompañan desde la infancia, auténticas señas de identidad, todas ellas reflejan la esencia de ser canario, de sentirse canario, pues no en vano han forjado el carácter y los sueños del isleño.

Llavero arena

ARENA de nuestras playas, arenas que han pintado nuestra existencia con una completa paleta de colores: blancas, negras, doradas, rojas, ocres…; y también arena de distintos tamaños que varían, milímetro a milímetro, entre finas y gruesas. Arena incrustada en nuestros juegos infantiles, en la piel de la juventud y en la conciencia de la madurez; arena que luego vemos desaparecer por el desagüe de la reparadora ducha, llevándose así un día perfecto de playa y sol en cualquier época del año.

Llavero cumbre pouch

CUMBRES que traspasan las nubes parecen rozar los claros y limpios cielos de las Islas Canarias, lugares privilegiados donde los potentes telescopios vigías del firmamento observan sin descanso el universo. Inmensos campos de recreo para nuestros juegos más tempranos, recuerdos entrañables de excursiones, acampadas y estimulantes caminatas. Cumbres volcánicas donde la naturaleza ha querido regalarnos generosamente una variedad de paisajes tan extraordinaria que parece imposible en un territorio tan pequeño y fragmentado. Cumbres de las que brotan los nacientes y de las que nacen los barrancos que se precipitan hasta el mar.

Pouch ElVedoral llaveromarea

MAREA que mece nuestro día a día. Un ir y venir que hipnotiza, un runrún que dirige nuestras miradas hacia esa línea lejana en la que, de pequeños, imaginábamos que al llegar allí un gran agujero nos tragaría. Era el fin. Un final que después se convierte en principio, porque a los canarios nos duele no escuchar este sonido de fondo que forma parte inquebrantable de nuestra existencia. Bajamares y pleamares que marcan nuestro ritmo, nuestro pulso cotidiano y vital. Mareas que dejan sobre las rocas de la costa charcos llenos de vida en los que escudriñar hasta encontrar simpáticos cangrejillos y gueldes, los tesoros de nuestra infancia.

PICÓN, así llamamos en las Islas Canarias al lapilli, pequeños fragmentos de lava expulsados al aire por el volcán durante su erupción. Pequeñas piedras volcánicas de color negro y tacto áspero y rugoso que se extienden formando auténticos mantos, cubriendo la tierra fértil desde donde brota la vida: el verde de pinos y vides se abre paso entre el negro picón, un contraste inusual para la mirada del visitante pero cotidiano para la del canario. Crush, crush, crush… así suena el picón bajo nuestros pies, música que nos acompaña en cada paso, crujidos familiares en los que escuchamos nuestros juegos presentes y pasados. Picón culpable del evocador olor de esos días en los que la bruma impregna de humedad cada uno de esos pequeños trocitos que nos trajo el volcán.

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SALITRE que el agua marina deja en nuestra piel, piel con olor y sabor a sal. Una compañía a la que resulta difícil decir adiós porque nos recuerda nuestra relación eterna con el mar. Ese mar que nos define y nos otorga un carácter abierto, como es él, abierto e infinito, sin fronteras, cancelas ni candados, libre. Una indescriptible sensación de libertad cada vez que, desde la orilla, ese mismo mar te rocía con millones de gotitas, concediéndote una estancia gratis en este enorme spa natural para regalarte los innumerables beneficios de la brisa marina para el cuerpo y la mente.

Madre y Padre VOLCÁN. El volcán engendró y parió estas islas oceánicas en un imparable rugir de millones de años. Lava sobre lava fue creciendo esta tierra desde los abismos marinos hasta asomar a la superficie. Ahí respiró. Respiró y creció, convirtiéndose en el soporte vital de miles de especies que la fueron colonizando hasta convertirse en una de las regiones de mayor biodiversidad del planeta. Vidas que también han logrado desenvolverse entre las huellas aparentemente estériles que dejó la actividad volcánica: coladas, malpaíses, cráteres, campos de picón… lugares inhóspitos para muchos, pero para nosotros, los canarios, forman parte de nuestro entrañable hogar.

ARENA, CUMBRES, MAREA, PICÓN, SALITRE y VOLCÁN ahora también unidos para siempre adornando nuestros días.